miércoles, 20 de julio de 2011
Dejarte no fue fácil para que hoy vuelvas a mí con cara de inocente y esa voz de yo no fui. Mira que adentro mío hay un deseo de venganza, de hacerte pagar tus culpas y dejarte sin fianza. Pensar que ya no puedo ni adorarte como antes porque estoy ocupada en culparte. Quisiera encerrarte y no dejarte salir más, mostrarle a los demás todo el dolor que me causas. Culpable, sos el único culpable, yo te acuso y te maldigo, te destierro de mi alma y mi corazón. Voy a crucificarte y a quitarte la razón, ponerte frente frente con la procesión. Toda esa gente muda que no tiene corazón. Hoy para mí estás muerto, muerto en vida y sin mi amor. Quemándome en silencio entre el odio y el rencor, fui abriéndote una causa de mil hojas de dolor. Pase noches enteras preparando mi venganza y ahora es el momento de tomarme la revancha. Carga tu cruz, lleva el dolor hasta el final, muerde el rencor.
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cosas inancanzables de la vida